El budismo

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Quizá la primera dificultad que presenta el budismo es una primera aproximación es la de conocer con exactitud qué es. La caracterización del budismo como una religión, una filosofía, una psicología o un sistema de vida no ha carecido de polémica. Que el budismo desde los albores de su historia no acepte la existencia de un dios personal eterno e imperecedero es resultado inevitable de su doctrina del devenir.

Según algunos estudiosos, el budismo no es una doctrina atea negadora de la existencia de Dios, sino que considera este asunto imposible de comprobar a través de la experiencia humana, y por tanto no pertinente en su perspectiva práctica de liberación.

Surge a partir de la experiencia de la liberación a la que llegó Siddhârtha Gautama y de la enseñanza de la senda que conduce hacia ella. En el budismo, la meditación es el medio principal para llegar a la salvación.
Occidente
Acción-reacción
Dualidad
Egocentrismo
Expresión oral
Identificación
Información
Manifestación-forma
Ser eterno e inmutable
Teoría
Tiempo
Imposición
Budismo
Meditación-contemplación
No-dualidad
Retracción del yo
Apagarse en el silencio
Observación
Transformación
Vacuidad
Movimiento, constante devenir
Práctica
Presente eterno
No-violencia (ahimsâ)

EL HINDUISMO EN LA ÉPOCA DEL BUDDHA

El budismo no puede explicarse sino a la luz de las antiguas ideas de la India. Junto con la tradición ritualista del brahmanismo, las ideas contenidas en las Upanishad comenzaban a filtrarse a una comunidad intelectual cada vez mayor.

La posición ortodoxa reconocida y mantenida por la mayoría de las escuelas budistas es que no existe ninguna entidad que se traslade de una vida a otra.

Una excepción fue la escuela Vâtsîputrîya o Pudgalavâda; esta admite la existencia de la «persona» (pudgala), único elemento de lo real que transmigra, una especie de «alma», un yo, y es portadora de las huellas de las acciones positivas o negativas que le permitirán gozar de sus frutos.

BIOGRAFÍA DEL BUDDHA

El nacimiento

En el siglo VI a.C. la llanura del Ganges estaba repartida entre diversas monarquías, mientras que en las colinas y estribaciones montañosas situadas al sur del Himalaya se mantenían las repúblicas tribales como la de los shakyas, que ocupaban una zona fronteriza entre los actuales territorios de la India y del Nepal. Uno de los jefes más influyentes de la oligarquía gobernante de los shakyas era Suddhodana Gautama, miembro de la casta guerrera (kshatriya).

Alrededor del año 560 a. C., según algunas fuentes, nació en Lumbini, cerca de Kapilavastu el que llegaría a ser el Budha. Recibió el nombre propio de Siddhârtha («el que ha alcanzado su meta») y el apellido familiar de Gautama. Sería también conocido como Shâkyamuni («sabio de los shâkyas»), Budha («despierto», «iluminado»), Tathagata («el que ha venido por el camino conocido, el que entendió») y Baghavat («el afortunado», «el Señor»).

Al nacer miró hacia todos los puntos cardinales y pronunció estas palabras semejantes al mugido de un toro: «Soy el amor del mundo, soy el mejor de los seres…». Un ermitaño y adivino llamado Ashita acudio al palacio para ver al recién nacido y reconocio en él las treinta y dos marcas principales y las ochenta secundarias que adornan a un Budha. Ante esta visión, el anciano eremita explicó que si el niño permanecia en su hogar, posiblemente llegaría a ser un Chakravartin (soberano o monarca universal); pero, si renunciaba a la vida familiar, llegaría a ser un Budha.

Según algunos textos, a la edad de veinte años, el príncipe se casó con Yashodharâ y tuvo un hijo, Râhula. La inminencia de esta paternidad coincide con una crisis moral que le llevó a abandonarlo todo —carrera, riqueza y familia— y se lanzó como asceta errante a recorrer los polvorientos caminos de la India.

En la India antigua no era excepcional que al llegar a la vejez el hombre abandonase su casa y marchase como asceta errante. Lo raro era que Siddhârtha lo hiciese en plena juventud.

La renuncia a la vida familiar

Tuvo que ver, según distintas fuentes documentales, con cuatro encuentros: un anciano, un enfermo, un muerto y un asceta. Siddhârtha tomó la decisión de abandonar su hogar y su familia, y vestido como un asceta comenzó su camino de búsqueda espiritual. Entró en contacto con dos maestros eminentes, Ârâda Kâlâma y Rudraka Râmaputra. Más tarde se unió a un grupo de ascetas y se entregó durante seis años a la práctica de la austeridad. Como no obtenía los resultados que él esperaba, decidió abandonar el ascetismo y continuar su búsqueda en solitario.

El despertar

En uno de sus desplazamientos, Siddhârtha llegó a la ribera del río Nairanjanâ y tomó un baño. Y después una mujer le ofreció un poco de sopa de arroz en leche, que el futuro Budha comió y de este modo recuperó las energías perdidas. Y allí mismo en la ribera oeste del río encontró una variedad de la higuera pipalla y al pie de ésta se sentó. Tras una titánica lucha contra Mâra, dios del amor y de la muerte, Siddhârtha «despertó». El «Despertar» de Siddhârtha fue la intuición de esta verdad:

Comprendí: esto es sufrimiento.

Comprendí: esto es la causa del sufrimiento.

Comprendí: esto es el fin del sufrimiento.

Comprendí: ésta es la vía que conduce al cese del sufrimiento.

Conociendo así, percibiendo así, mi mente quedó libre de la corrupción del deseo sensual, de la corrupción del deseo de existencia, de la corrupción de la ignorancia. Surgió en mí el conocimiento». Murió a los ochenta años siendo jefe de una gran comunidad de monjes en Kushinagara, obteniendo —según narra la tradición— el parinirvâna (extinción total).

Su cadáver fue incinerado y sus cenizas repartidas entre numerosos seguidores de distintas regiones, que las conservaron como reliquias en túmulos construidos a tal efecto. Estos lugares se convertirían más tarde en centros de peregrinación para muchos devotos budistas. El corazón de las enseñanzas del Buddha. La puesta en movimiento de la Rueda del Dharma.

LAS CUATRO NOBLES VERDADES

Esta enseñanza se presentaba como una terapia, como un método o cura, como un sistema y proceso de curación. La presentación en una estructura cuádruple es análoga a la que era común en la práctica médica de la época del Budha: diagnosticar la enfermedad, identificar su causa, determinar si es posible la curación y prescribir el tratamiento idóneo.

Esta enseñanza fue expuesta por vez primera en el sermón que tuvo lugar en el Parque de los Ciervos de Sârnâth, ciudad próxima a Benarés. Con este sermón el Budha se dirigió a sus primeros discípulos, cinco ascetas con los que había compartido años atrás el camino del ascetismo; el sermón se conoce como «La puesta en movimiento de la rueda del Dharma»

La primera noble verdad, La verdad de dukkha

El malestar en todas sus formas (dolor, sufrimiento, pena, aflicción, angustia, estrés) es inherente a la existencia en el mundo.

Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sufrimiento. El nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento, la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento. La pena, el lamento, el dolor, la aflicción, la tribulación son sufrimiento. Asociarse con lo indeseable es sufrimiento, separarse de lo deseable es sufrimiento, no conseguir lo que uno desea es sufrimiento. En una palabra, los cinco agregados de apego a la existencia son sufrimiento.

Esta declaración no niega la felicidad o la dicha (sukha) que son posibles en la existencia: sólo señala en detalle dónde se encuentra dukkha en la existencia mundana.

Los cuatro primeros procesos son frecuentemente mencionados por el Buda en otros textos como una descripción general de la existencia mundana: nacer, envejecer, enfermar, morir.

Las siguientes tres situaciones tienen que ver con los venenos mentales del deseo (lobha) y del odio (dosa) y las expectativas que la mente no-despierta construye a partir de ellos: estar unido a lo que se desprecia u odia, estar separado de lo que se aprecia o ama, no obtener lo que deseamos.

La expresión “cinco agregados de adherencia” se refiere a la noción pañcakkhanda, también traducido como cinco agregados de apego y cinco agregados de existencia, se refiere en la filosofía del Buda a los cinco conjuntos de procesos psico-físicos que constituyen lo que llamamos un ser humano. La característica dukkha es también inherente a estos cinco agregados.

La segunda noble verdad – La verdad de la causa (samudaya) de dukkha

La palabra clave en la segunda verdad es el término tanhá, que generalmente es traducido como deseo pero que significa también sed, lujuria y apego. El Buda menciona aquí además tres tipos específicos de tanhá:

Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Origen del Sufrimiento. Es este deseo que genera nueva existencia, que asociado con placer y pasión se deleita aquí y allí. Es decir, el deseo sexual, el deseo por la existencia y el deseo por la no existencia.

El deseo o sed sexual es kama-tanhá (no confundir kama, sexualidad, con kamma, acción intencional): es el deseo o lujuria asociada con los seis “objetos” de los sentidos (visión, audición, olfato, gusto, tacto e intelecto).

El deseo o sed por la existencia es bhava-tanhá: es el deseo por nacer y renacer, por ser esto o aquello, por vivir o existir en determinado plano de existencia.

El deseo por la no-existencia es vibhava-tanhá: es el deseo por la aniquilación del ser y de la existencia presente del ser, el deseo por acabar con esto o aquello, por terminar la existencia.

El deseo sexual y el deseo por la existencia conducen al aferramiento, al apego. El deseo por la no-existencia no conduce al apego, pero sí conduce a una actitud destructiva ante la vida, lo cual, según Buda, también produce más renacimiento (bhava) y más malestar (dukkha) para el ser en el futuro.

La tercera noble verdad – La verdad de la extinción (nirodha) de dukkha

Al determinar la causa del malestar de la existencia, podemos exterminar esa causa, con lo cual cesa su efecto. Si la causa de dukkha es tanhá, entonces la extinción de dukkha viene lógicamente con la extinción de tanhá:

Esta, oh monjes, es la Noble Verdad de la Cesación del Sufrimiento. Es la total extinción y cesación de ese mismo deseo, su abandono, su descarte, liberación, no dependencia.

La extinción del deseo viene con un largo y delicado proceso de estudio, contemplación, evaluación de la realidad, reflexión y meditación. Para esto el Buda enseñó una gran cantidad de prácticas éticas y de ejercicios mentales y espirituales para lograr la extinción adecuada y correcta de tanhá. Sin embargo, la palabra clave detrás de la tercera noble verdad no es tanto extinción sino nibbána (nirvana en sánscrito): el estado supremo de extinción total y definitiva de los tres venenos mentales (avaricia, odio, e ignorancia). Nibbána, que significa “fuego extinguido”, no es la extinción del ser o la no-existencia: es un estado de liberación suprema donde el ser ya no vuelve a renacer otra vez en samsára. Todo en samsára es perecedero (anicca) y causante de malestar (dukkha), pero más allá de samsára (“la Otra Orilla”, como lo llama el Buda) existe el estado de nibbána, que es no-perecedero y causa de dicha suprema. Esta verdad de hecho contiene el punto más importante de toda la enseñanza del Buda, puesto que nibbána es el objeto y el fin de toda esta Enseñanza y Disciplina. Lo Supremo (nibbána) es de hecho lo que da sentido y propósito a toda la filosofía y religión del Buda, siendo la cuarta noble verdad nada más que el entrenamiento que conduce a ello.

La cuarta noble – La verdad del sendero (magga) que conduce a la extinción de dukkha

La última noble verdad resume el programa de entrenamiento que el Buda enseñó para lograr la extinción de dukkha y alcanzar el estado de nibbána:

Esta, oh monjes, es la Noble Verdad del Sendero que conduce a la Cesación del Sufrimiento. Simplemente este Óctuple Noble Sendero; es decir, Recto Entendimiento, Recto Pensamiento, Recto Lenguaje, Recta Acción, Recta Vida, Recto Esfuerzo, Recta Atención y Recta Concentración.

Esta cuarta Noble Verdad, es decir el camino que conduce al cese del sufrimiento es denominada «Noble Sendero Óctuple» porque consta de ocho factores. También es conocida esta Noble Verdad como «Sendero Medio», porque evita los extremos del edonismo y del ascetismo riguroso.

Las ocho divisiones del Óctuple Noble Sendero se pueden escindir en tres grupos.

1. El de la Sabiduría, al que pertenecen

El recto entendimiento y el recto pensamiento. El recto entendimiento incluye el entendimiento intelectual y parcialmente experimental, de las Cuatro Nobles Verdades.

El pensamiento recto abarca ideas de renuncia, de desapego, de buena voluntad, de no dañar y de compasión.

2. El grupo de la conducta ética consta de tres factores:

Recta palabra o, lo que es lo mismo, abstenerse de falsedad de difamar, de calumniar, de utilizar palabras que puedan promover el odio, la enemistad y la discordia; no hablar ni ruda, ni descortés, ni ofensivamente; abstenerse de entablar conversaciones sin sentido y no chismorrear.

La recta acción o lo que es lo mismo, abstenerse de matar, de robar y de conducta sexual inapropiada.

El recto sustentamiento supone el prescindir de los modos de vida irregulares que dañan y hacen sufrir a otros.

3. El grupo de la disciplina mental o concentración está constituido por:

El Recto esfuerzo es el empeño perseverante para impedir la producción de pensamientos malos y dañinos y promover pensamientos saludables.

La recta atención consiste en prestar diligente atención al cuerpo, a las sensaciones, a las emociones, a las actividades de la mente.

La recta concentración, que describe la esencia de la meditación budista.

Los ocho factores del Noble Sendero Óctuple no son pasos que haya que dar sucesivamente, uno tras otro; son interdependientes y están interrelacionados, y al nivel más alto actúan simultáneamente.

EL CANON PÂLI

A la muerte del Buddha, sus enseñanzas quedaron en la memoria de sus seguidores y fueron transmitidas de forma oral, por repetición o recitación, en los monasterios de la India. De ahí surgieron los distintos volúmenes que constituyen la colección o el «Canon» sagrado de los textos budistas.

Según una tradición, el Canon Pâli habría quedado constituido en tres asambleas sucesivas: 1) la de Râjagriha, hacia el año 480 a. C.; 2) la de Vaishâlî, un siglo después de la anterior, y 3) la de Pâtaliputra, alrededor de 244 a. C. Por fin, hacia el año 50 a. C. se fijó por escrito en Sri Lanka. El Canon Pâli es el que actualmente existe en Camboya, Laos, Sri Lanka, Birmania y Thailandia, conocido también con el nombre de Tripitaka («tres canastas»). Se indican de este modo los tresapartados en que el Canon está dividido.

– En primer lugar, Sûtra-pitaka («Canasta de los Sermones») constituido por las siguientes obras:

1. Dîgha-nikâya («Colección de Sermones Largos»),

2. Majjhima-nikâya («Colección de Sermones Medianos»),

3. Samyuttanikâya («Colección Mezclada»),

4. Anguttara-nikâya («Colección Numérica») y

5. Khuddaka-nikâya («Colección Menor»).

– En segundo lugar, Vinaya-pitaka («Canasta de la disciplina»), que contiene el código de ética, las reglas de moral, la disciplina monástica para uso de los monjes y de las monjas. Comprende cinco secciones: Suttavibhanga, Parivâra, Pâtimokkha, Cullavagga y Mahâvagga.

– Finalmente, Abhidharma-pitaka, que viene a ser el primer compendio de la filosofía y la psicología búdicas, en el cual se hallan, sistemáticamente ordenadas, las enseñanzas y análisis de los fenómenos psico-espirituales contenidos en los sermones del Budha y de algunos de sus discípulos. El Abhidharma representa la posición peculiar adoptada por cada grupo, en lo que respecta a la interpretación de las concepciones doctrinales contenidas en la «Canasta de los sermones».

Está constituido por siete tratados: Vibhanga, Dhâtukathâ, Puggalapaññatti, Kathâvatthu, Dhammasamgani, Patthâna y Yamaka.

EVOLUCIÓN DE LA DOCTRINA DEL BUDDHA

Desde un punto de vista histórico, en el pensamiento budista indio se suelen distinguir tres importantes etapas:

1.Budismo primitivo, desde la época del Buddha (ca. 560-480 a.C.) hasta la división de la comunidad budista en escuelas (ca. 350 a.C.). En esta fase se recopilan las reglas monásticas (Vinaya) y los sermones o predicaciones (Sûtras).

2.Budismo escolástico o budismo Hinayana, desde aproximadamente el 350 a.C. hasta el siglo I d.C. En esta época tiene lugar la sistematización de las doctrinas del Buddha. Surgen distintas interpretaciones de la enseñanza (Dharma) y el budismo se diversifica en escuelas. Cada escuela elabora sus propios tratados sistemáticos (Abhidharma). La escuela Theravâda es la única de este período que existe actualmente.

3.Budismo Mahâyâna, desde el siglo I a.C. hasta el momento actual. Las escuelas filosóficas más importantes son la Mâdhyamaka y la Yogâchâra.

HINAYANA

El ideal del Hînayâna («Pequeño Vehículo») es el arhat, aquel que tras un supremo esfuerzo alcanza la liberación para sí. La doctrina esencial está recogida en las Cuatro Nobles Verdades, el origen interdependiente (Pratîyasamutpâda), la doctrina del no-yo (anâtman) y la ley del karma. Los principios en los que se basa la práctica están contenidos en el Óctuple Sendero.

MAHAYANA

A comienzos de nuestra era adquiere ya líneas definidas una nueva corriente dentro del budismo indio, denominada Mahâyâna («Gran Vehículo»).

Algunas de las tesis más importantes del Mahâyâna tienen su origen en los temas planteados en el concilio de Vaishâli, que acabó en el cisma de la escuela Mahâsanghika. Ésta, en efecto, fue el punto de partida del desarrollo del Mahâyâna debido a algunas de sus tesis y también a su actitud más liberal.

Los temas debatidos giraban en torno a la concepción conservadora tradicional de la perfección monástica, encarnada idealmente en el arhat. La antigua concepción del arhat pareció de escasa entidad metafísica y poco altruísta. Salir victorioso de las angustias de la reencarnación está bien, pero mejor estaría trabajar por la salvación de los seres, aunque suponga la prolongación de su estancia en la samsâra y la postergación de su Nirvâna. En sustitución del arhat introdujeron, pues, el ideal del bodhisattva; este hecho posibilitó la irradiación popular y constituyó el embrión de nuevos desarrollos teísticos y filosóficos, contemplados en los principales textos y escuelas del Mahâyâna. Siendo la doctrina un «vehículo» o «barca» (yâna) que debe conducir a la salvación, se consideró que el primitivo sistema no había sido una aproximación preliminar de la verdad; a consecuencia de ello, se le consideró «Pequeño vehículo» (Hînayâna), budismo pâli o budismo del sur, y se le opuso este «Gran Vehículo» (Mahâyâna), budismo sánscrito o budismo septentrional.

La literatura de la Prajñâpâramitâ («Perfección de la Sabiduría») es una de las formulaciones más interesantes y atractivas de la soteriología del Mahâyâna. Las notas características del iluminado en potencia o bodhisattva son la sabiduría y la compasión. Éstas están ligadas no sólo al amor sin reservas, sino también a un entendimiento más profundo de la verdadera naturaleza del Nirvâna. El tema de la vacuidad que surge en la literatura de la Prajñâpâramitâ fue elaborado, desarrollado y fundamentado por Nâgârjuna (siglos II-III d.C.), fundador de la escuela Mâdhyamaka, que elaboró una lógica de negaciones dirigida a fracturar la arraigada propensión del psiquismo humano a asignar categorías temporales y espaciales al universo no dual.
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