La relajación final

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La relajación final es un momento especial en la practica del yoga que se puede vivir como una experiencia única, que compensará la actividad física, emocional, mental y energética desarrollada durante la práctica, permitiendonos conectar con el silencio interno y con la esencia de lo que somos.

Asi, desarrollando la capacidad de reconocer las tensiones y soltanto todo aquello que ya no necesitamos en cada exhalación, se produce un incremento en el flujo de energía por todo el cuerpo sin tener que hacer nada, permitiendo así que los pensamientos y la mente se calmen entrando de este modo en un estado profundo de bienestar y conexión con la conciencia profunda.

Estas son las fases de la relajación final para obtener este estado de bienestar.

Objetivo de la relajación final: conexión con la conciencia.

Entrar en la postura (Savásana)

Relajarse (no hacer)

Expandir la conciencia (visualización)

Silencio (conexión)

Entrar en la postura
En el momento en el que tras la meditación pasamos a tumbarnos en savásana para relajarnos, lo hacemos de forma consciente, manteniendo la atención en nuestros movimientos, en como nos preparamos para dejar el cuerpo relajado. La postura de savásana para la relajación final es la ásana que se va a mantener, como mínimo 10 min, lo que implica poner una gran atención en su preparación y en sus ajustes para evitar la incomodidad del cuerpo durante ese tiempo de relajación.

Por lo tanto, se recomendará los soporte como mantas y cojines para adoptar la posición adecuada que ayude a proteger el cuerpo o zonas del mismo como las curvaturas de la columna.

También se debe prestar especial atención a aquellos practicantes que presentan condiciones especiales, como embarazo, hernia, escoliosis, hipertrofia, traumatismo, acortamiento, etc. Las áreas generales que se pueden considerar para una alineación cómoda de la postura de Savasana incluyen:

La zona lumbar.

La zona cervical.

Las articulaciones de las rodillas.

Los tendones de Aquiles.

Relajarse
Una vez que el cuerpo entra en la postura de savásana el proceso de relajación debe realizarse desde la presencia al orientar al prácticante para evitar en lo posible la mecanización.

Mientras los prácticante prestan atención a las instrucciones están iniciando un proceso de integración, encontrandose en una posición fija e inactive.

La forma de preparar esta parte de la clase es seguir en la medida de lo posible las siguientes pautas:

Llevar un orden en las instruciones del barrido corporal, comenzando desde los pies para ir subiendo a la cabeza.

Elegir el nivel de detalle que se va a seguir para organizar las instrucciones.

Si se decide ofrecer instrucciones nombrando partes completas del cuerpo (pies, piernas, rodillas, muslos…), es importante seguir esa regla hasta llegar a la cabeza.

Si por el contrario, se decide ofrecer instrucciones que detallan partes pequeñas debe ser así para todas las indicaciones hasta el final (pies, plantas de los pies, dedos, empeine, tobillo…).

Continuar con el tipo de lenguaje que se utilizado durante el resto de la clase, por ejemplo si se han utilizado referencias anatomicas o energéticas como chakras, prana, luz; fisiologícas, etc….

Hay que tener en cuenta el lugar de la clase dese el cual se va a dirigir la relajación ya que desde aquí se va a proyectar la voz, cuidando el tono y el volumen de la misma, evitando bajar tanto el volumen que el alumno no llegue a escuchar las instrucciones, como tampoco mantener el mismo tono de voz que en el resto de la clase, ni adquirir un tono tan lineal que frene la expresión de su intención de acompañar al alumno. La voz tiene que poder transmitir muchas sutilezas.

El silencio es fundamental para llegar a la relajación, en este estado cualquier sonido que se transmita por el suelo, por ejemplo, los pasos del profesor, se pueden notar y sacar al prácticante de la interiorización.

Expandir la conciencia
Acompañar a los practicantes a través de la una visualización guiada, para entrar en un estado distinto al cotidiano.

Este tipo de visualizaciones pueden ser diferentes o bien puedes elegir una que te resulte cómoda y que te guste compartir, se creativo y disfruta del momento tanto como aquellas personas a las que estás guiando.

Si todo va según lo previsto y tras las instrucciones o incluso durante estas, es posible que el practicante entre en un estado de desconexión de ese estado cotidiano y pase al un estado de expansión de la conciencia, que sucede durante lo que se conoce como el estado de duerme vela, ese momento antes de entrar en el sueño sin llegarnos a quedar dormidos.

Según cada uno y el estado mental que arrastremos ese día, puede que consigamos entrar en este momento de expansión de la conciencia, en el que uno pierde la noción del tiempo y se desconecta de la mente pensante, aunque consciente de una consciencia más allá de los pensamientos o simplemente nos quedemos en una relajación profunda y un merecido descanso.
Silencio
Una vez terminada la fase de relajación de todo el ser, es bonito dejar que el silencio inunde todo el espacio.

INSTRUCCIONES RELAJACIÓN FINAL

Entrar en la postura

Tomo conciencia de la postura en la que estoy ahora, moviéndome suavemente para tumbarme en savásana.

Siento como mi cuerpo reposa tapandome con una manta para evitar que el cuerpo se enfrié y colocandome cómodamente, si lo necesito, unos los cojines.

Separo las piernas evitando que los muslos se toquen, sintiendo como los pies caen hacia los lados.

Dejo los brazos a los lados del cuerpo con las palmas de las manos hacia arriba, sintiendo como los hombros se liberan.

Llevo la barbilla hacia adelante dejando la nuca alineada con la espalda.

Inspiro llenándome de oxígeno y espiro sintiendo que todo está bien.

Relajación

Dejo mi cuerpo cómodo sobre la tierra…y siento como se va relajando profundamente.

Observo mis pies y siento como se relajan cada vez más y más…hasta sentir como mis pies quedan completamente relajados.

Llevo la atención hacia los tobillos…y dejo que se relajen completamente.

Siento mis piernas relajadas ya…completamente relajadas.

Subo la atención hacia las caderas… las nalgas…y siento como se relajan completamente.

Mientras voy subiendo la atención hacia la espalda…permitiendo que se relaje completamente.

Me sumerjo en el suave movimiento de la respiración en el abdomen…y dejo que con cada espiración se relaje aún más.

Observo los brazos, las manos y los dedos…y siento como se relajan completamente.

Permito que todo el cuerpo se abandone…cada vez más y más relajado.

Siento como tus hombros se liberan.

Mi cuello y mi cabeza caen ya suavemente, completamente relajados.

Observo mi rostro sereno, hermoso…y siento como se relaja completamente…

Mi frente… ojos… mejillas…boca y mandíbulas se relajan completamente.

Todo mi cuerpo…queda ya completamente relajado.

Y siento que todo está bien…

Expandir la conciencia (ejemplo de visualización – Una con la Tierra)

Empiezo a experimentar que mi cuerpo energético comienza a expandirse.

Haciéndose cada vez más y más amplio.

Siento como mis piernas y mis brazos se alargan, como mi cuello y mi cabeza se estiran.

Abarcando la habitación en la que estoy.

Mi cuerpo energético se sigue expandiendo más allá de estas cuatro paredes, saliendo de este edificio.

Creciendo a través de casas, calles y construcciones.

Sigo expandiéndome por la Tierra.

A través de campos y cultivos, de tan diversos colores, orden y estructura.

Expandiéndome entre los bosques y las selvas, la fuerza de los árboles, la sabiduría ancestral de las raíces, narrada a través del canto de sus hojas, percibiendo la increíble vida de su interior.

Me voy haciendo tan amplio como las montañas, sintiendo el aire frío y limpio que me llena de energía.

Sobrevuelo desiertos sintiendo la inmensidad del silencio.

Y me sumerjo en los océanos, respirando bajo el agua, escuchando el sonido de mi respiración.

Nadando entre peces de colores, dejándome llevar por las corrientes, saltando las olas, jugando con los delfines.

Me elevo hacia cielo, abriendo mis alas, volando con las águilas, sintiendo el calor del Sol el viento sobre mi rostro.

Alcanzando las nubes, me dejo caer sobre la tierra en forma de gota de agua.

Penetrando en la Tierra regando los campos.

Me trasformo en la semilla que germina, abriéndose paso centímetro a centímetro hacia la superficie.

Y me convierto en la flor de maravillosos colores que impregna el aire con su delicioso aroma.

Soy la mariposa que se posa sobre la flor, soy el viento que sopla, la brizna de hierba, las hojas que susurran.

La tela de la araña, el nido del pájaro, el canto de la cigarra.

La atmosfera que respiro, el agua que da vida, la Tierra que nutre.

Soy abundancia, belleza, plenitud.

Soy una con la Tierra.

Y mi corazón se abre, como una preciosa flor, irradiando desde su interior la luz del amor incondicional, una luz dorada, radiante cálida, que conecta directamente con el corazón de la Tierra.

Silencio
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