Tratak

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Tratak: fijación de la mirada. Karma: proceso.

"Proceso de fijación de la mirada".

Proceso de purificación visual, la estabilidad visual es necesaria para poder calmar y controlar la mente. Dada la estrecha y notable relación entre la vista y el cerebro, el control de los ojos por medio de la fijación de la mirada permite controlar y transformar los estados de conciencia.

Tratak es un proceso de fijación de la mirada en un pequeño objeto, en completa y relajada inmovilidad corporal, sin pestañear ni parpadear hasta que las lágrimas brotan.

El objeto para la práctica de Tratak debe ser pequeño, aunque en realidad no es la medida absoluta del objeto lo que así debe ser, sino la parte del campo visual que él ocupa, que en ningún caso sobrepasará las dimensiones de la fovea, centro óptico del ojo o zona de máxima nitidez. Dicho objeto o parte de él estará situado en el medio de esta zona de máxima sensibilidad.

La distancia desde los ojos hasta el objeto es importante, ya que será necesario adecuar el objeto con la mínima tensión muscular de los ojos. Aproximadamente, unos 60-70 centímetros a nivel de los ojos.

Tratak es preferible practicarlo sin gafas. En caso de miopía (Tratak es muy recomendable), reducir la distancia al objeto hasta verlo con toda claridad.

Para la práctica de Tratak, o bien se selecciona un objeto que induzca en la mente paz y determinación, o bien un objeto que sea neutro, y no despierte ninguna asociación de ideas que la disperse. Infinidad de objetos pueden servir como objetivos de Tratak, un yantra o mandala (dibujos geométricos que reestructuran la mente), una flor, el santo o divinidad de su devoción… Para comenzar hoy proponemos dos:

Un punto negro sobre fondo blanco, cuando se practica con suficiente luz.

La llama de una vela, el punto incandescente de la mecha, cuando se practica en penumbra.

Práctica

Posición de partida: sentado en postura de meditación, piernas dobladas y columna vertebral recta, o en posición adecuada (sentado en una silla) pero respetando siempre la rectitud vertebral. Recordemos que dicha rectitud vertebral, permite mantener la atención.

Colocar el objeto, sea la llama de la vela o el punto, a la altura de los ojos y a la distancia convenida antes.

Cerrar los ojos y tomar conciencia de la posición corporal. Relajación, estabilidad y firmeza. Absoluta inmovilidad durante toda la práctica. Durante unos instantes, percepción de la respiración espontánea..., completa calma... Abrir los ojos y dirigir la mirada hacia el objetivo, mirada calmada, distendida. Observar fijamente el objeto sin pestañear ni parpadear... amistosamente.

La mirada se mantiene posada en el objeto, ya sea en la punta incandescente de la mecha o bien en el punto negro, según elección. El objeto coincide y se mantiene en la zona de máxima nitidez. Si en algunos momentos el objeto se desdobla, volver a traerlo al centro de visión.

El objeto produce una agradable atracción sobre la mirada, creándose una fraternal comunicación.

La mente está centrada en el proceso de observación. Si se dispersa, invitarla a volver de nuevo donde estaba.

Mantener esta fijación hasta sentir los primeros síntomas de fatiga ocular, el deseo de parpadear, lo que puede ocurrir al minuto o a los dos o tres, o bien hasta que las lágrimas hacen su aparición y nublan el objeto. Cuando esto ocurra, cerrar los ojos y relajarlos.

Tomar conciencia de la imagen interna, que en el caso de la vela es clara. Poco a poco irá desvaneciéndose.

Respirar calmadamente varias veces.

Volver de nuevo a la fijación del objeto. Para comenzar 3 ciclos son suficientes, aproximadamente, unos 10 minutos de práctica. Después ir aumentándolos gradualmente.

Efectos

Fortalece los ojos, sirviendo de corrección a ciertos defectos oculares como la miopía.

Procura un descanso cerebral.

Estabiliza el sistema nervioso.

Elimina el insomnio, practicado antes de acostarse.

Calma y relaja la mente.

Prepara la concentración.

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