Técnicas de concentración y meditación

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Entre las técnicas de concentración, de las muchas existentes, que conducen a la disolución del contenido mental, exponemos algunas de las más clásicas:

Antar Mouna

Del bullicio superficial físico, sensorial y mental hasta el armonioso silencio de las esferas próximas al Ser se nos presenta todo un camino a realizar, donde diversas etapas o fases aplicadas a los diferentes estados de la mente, nos van a ir permitiendo una purificación de nuestra área pensante y un acercamiento al umbral de no interferencias (pratyahara), transformando conductas y comportamientos por una parte y por otra, facilitando la concentración (dharana) y el acceso al estado de gracia (dhyana).

Antar Mouna es un método de investigación y aplicación práctica en fases sucesivas, según un orden de purificación desde el nivel consciente o de vigilia (jagriti), pasando por el subconsciente (suapna) y el inconsciente (sushupti).

Para esta investigación en el propio laboratorio interior se requieren dos requisitos indispensables: actitud de testigo (drasta bhava), observación pasiva de todos los procesos de pensamiento que tengan lugar y una aceptación absoluta y serena de los mismos. Estos dos requisitos se irán desarrollando con la práctica y en la medida de ello la sadhana será más eficaz. La finalidad de esta técnica es la de conducir al individuo hacia su propio silencio interior, Antar Mouna (Antar: interior. Mouna: silencio).

Como en toda técnica de meditación se deberá adoptar una posición sentada (Siddhasana, Padmasana, o similares), firmemente establecida (kaya sthairyam), respetando la total rectitud de la columna vertebral. Ojos cerrados.
Esquema metodológico
Fase previa

Conciencia de las percepciones externas.

Fases esenciales

Conciencia del proceso espontáneo de pensamientos.

Elección de un tema a voluntad.

Selección de un pensamiento relevante de aparición espontánea.

Fase final. Mouna

Ausencia de pensamientos.

Fase posterior. Dharana y Dhyana

Elección del símbolo psíquico, concentración y unificación mental.

Fase previa

Conciencia de las percepciones externas. Para realizar con éxito cualquier técnica de interiorización es necesario desinteresarse de todo lo exterior y esto se consigue mediante la percepción de estímulos sensoriales (excepto los visuales puesto que los ojos se mantendrán cerrados), especialmente sonidos.

Primero percibir la posición corporal para después dirigir la atención hacia sonidos cercanos, lejanos o tal vez del propio cuerpo, olores, sabores, percepciones táctiles. La mente, por el momento, sólo deberá centrarse en dichos estímulos externos, incluso evitando su tendencia a interiorizarse, lo que traerá consigo un progresivo desinteresamiento por ellos. Esto nos llevará a la primera etapa de pratyahara, o pratyahara externo.

Este estado de interiorización también se puede conseguir o completar, dirigiendo la atención a la respiración en ujjayi, sutil sonido que nos conducirá progresivamente hacia el interior.
Fases esenciales

Conciencia del proceso espontáneo de pensamientos: Libre de perturbaciones externas tomar conciencia del espacio oscuro delante de los ojos cerrados (chidakasha). Dejar que los pensamientos o imágenes fluyan espontáneamente sin involucrarse en ellos. Actitud de testigo pasivo.

No analizar, valorar o rechazar ningún pensamiento, ya sea positivo o negativo, agradable o desagradable. Observación imparcial. Conservar una cierta distancia de los pensamientos emergentes para evitar implicarse en ellos.

En esta fase aparecerán pensamientos superficiales y poco profundos de la conciencia, nube de pensamientos que ocultan otros más enraizados y reprimidos.

Mantener dicha observación durante 2 o 3 minutos y alternar con la espiración en ujjayi durante el mismo espacio de tiempo para no fatigar a mente. Practicar dicha alternancia durante 15 o 20 minutos.

Esta segunda fase de Antar Mouna deberá practicarse diariamente durante, al menos, dos meses para poder superarla antes de pasar a la siguiente.

Elección de un tema a voluntad: La tercera fase consiste en elegir voluntaria y conscientemente un pensamiento o tema relevante, y desde la posición de testigo dejar que surjan otros pensamientos asociados a él y sólo a él. En un momento dado detener ese proceso. Escoger un nuevo tema y dejar que se explaye de la misma manera. Repetir así varias veces con diferentes temas. Estos pensamientos elegidos voluntariamente avivan sentimientos e ideas asociados a ellos que han estado reprimidos y que de este modo se liberan.

En esta etapa los pensamientos relacionados que emergen son más profundos, han estado más ocultos a niveles subconscientes de la mente.

También deberá practicarse durante varias semanas o meses antes [de poder pasar a la siguiente fase.

Selección de un pensamiento relevante de aparición espontánea: En esta etapa de nuevo dejamos aflorar libremente la corriente de pensamientos, ¡observándolos, para elegir entre ellos el que destaque, el más prominente. Dejamos después que fluyan asociaciones de ideas relacionadas con pensamientos. Observarlas desde una actitud pasiva, como un mero espectador de ese espacio de conciencia en movimiento. Al cabo de un tiempo breve, interrumpir a voluntad este proceso. Volver a observar el flujo de pensamientos, seleccionar el de más fuerza emocional o la visualización más impactante, permitiendo q

Durante esta fase, si las anteriores se han trabajado correctamente, Surgen ya pensamientos o ideas más sutiles, más atrayentes, incluso en forma de siddhis (poderes psíquicos), más ubicados en el inconsciente. No obstante, siguen siendo causa de alteración en la mente, por lo que también hay que acallarlos.

De esta manera, conforme se van superando las diferentes etapas, los pensamientos se van debilitando y reduciendo.
Fases final. Mouna

Ausencia de pensamientos. Esta fase se debe practicar una vez que las impresiones (samurraras) se han agotado y han perdido fuerza, resultando de ello una mente más homogénea, sin pensamientos relevantes.

Los movimientos mentales están tan debilitados que se puede imponer el silencio. Si surge alguno, como ya estará muy atenuado, puede eliminarse a voluntad. El individuo adquiere autoridad sobre la corriente de pensamientos y accede así al silencio interior, Antar Mouna. Es la segunda etapa de pratyahara o pratyahara interno.

En cierto modo, estas fases de purificación mental nos permiten viajar de manera escalonada hacia capas más profundas de nuestra conciencia, allí donde el pensamiento se transforma en silencio y el silencio en conocimiento.
Fase posterior a Antar Mouna. Dharana y Dhyana

Elección del símbolo psíquico y concentración mental. En esta fase, una vez obtenido el estado de ausencia de pensamientos, y dado que la mente no puede mantenerse en dicho estado durante mucho tiempo, es necesaria la elección de un objeto o símbolo psíquico (Ishta Devata) que la moldee y en el que la conciencia permanezca constante y concentrada (Samyama).

Antar mouna se aconseja practicarlo de 30 a 60 minutos al día como método, aunque es una sadhana que puede llevarse a cabo en la vida cotidiana en todo momento, haciendo conscientes pensamientos, conversaciones, reacciones emocionales, comportamientos y otros factores, llegando a convertirse en un proceso de observación automático, que ayuda en la progresión personal.
Efectos

Elimina conflictos mentales, siendo un buen remedio para la esquizofrenia.

Alivia la conciencia del exceso de impresiones psíquicas.

Permite una mayor comprensión interior y autoconocimiento, purificando y armonizando la mente.

Consejos prácticos

Conciencia de todo proceso espontáneo de pensamiento.

Observación pasiva de los mismos sin involucrarse, o en su defecto del cese o bloqueo de ellos.

Aceptación serena de lo que surge en la mente, sea cual sea su naturaleza.

Atención constante para poder seguir la rapidez con que la mente se manifiesta.

Disponibilidad hacia una continua apertura y expresión de la mente.

Tratak

Tratak es la fijación constante de un punto u objeto exterior por medio de la mirada. La concentración se realiza sobre un objeto externo, viéndose facilitada por la atracción que todo objeto externo ejerce en la mente, sobre todo al iniciarse en la práctica. Aunque es un Shat-Karma puede englobarse en las técnicas de yoga mental, dado el estado de pratyahara y de dharana que confiere.

Antar Tratak

Fijación interna, (antar: interno, tratak: fijación). Visualización y mantenimiento de un objeto en el interior. Cuando la concentración se realiza sobre un objeto interior, sin intervención de los sentidos, la mente se potencia. Para la obtención de una clara imagen en el interior, lo más importante, además de la completa quietud corporal, es la absoluta relajación de los ojos.
La visualización
La visualización guarda una estrecha relación con antar tratak y en general con Dharana, la concentración, es la habilidad para ver y mantener la imagen clara de cualquier objeto delante de los ojos cerrados, un proceso dinámico por medio del cual se va creando una nueva dimensión de experiencia. El proceso a seguir, que va a estar en función del estado mental, es el siguiente:
Práctica

Experimentar el objeto como pensamiento, es el primer paso, cuando la mente todavía está dispersa, no suficientemente calmada, por ejemplo, en el caso de una flor, la idea de la flor.

A medida que la mente se va calmando, se puede imaginar el objeto. La flor en el plano de la imaginación.

En una mente completamente calmada puede visualizarse el objeto. La flor se ve realmente en el interior con todos sus atributos.

Cuando se visualiza un objeto, la experiencia interna parece ser la misma que la experiencia externa; sin embargo, existe una diferencia en el plano de la forma de experimentar. Cuando se mira un objeto externo, se percibe a través de los sentidos y cuando se visualiza internamente se percibe sin los sentidos, y esto último se conoce como experiencia vivida, percepción interna o visión psíquica.

Conciencia de chidakasha. Se toma conciencia de chidakasha, espacio de conciencia delante de los ojos cerrados, en completa calma.

Se trata de visualizar dicho punto luminoso, una estrella muy brillante en el espacio de chidakasha, en el punto central entre las dos cejas (bhrumadhya). Si al principio no puede verse en el interior, imaginarla, una pequeña y brillante estrella en un firmamento infinito, y tratar de fijarla.

Visualización y fijación de un punto luminoso. La capacidad de fijación durante un cierto periodo de tiempo irá definiendo el poder de concentración. Con la práctica la visualización de la estrella se transforma en un proceso natural y esto constituye el desarrollo de una nueva forma de visión, objetivo de antar tratak.

Con relación a tratak y antar tratak, puede decirse que: «La calidad visual de una forma o imagen sólo puede captarse en una claridad exterior relativa y al mismo tiempo esa forma o imagen (su fijación) tiene como objetivo aquietar el espacio interior, lo que a su vez va a permitir la visualización o visión interna (experiencia psíquica)».
Efectos

Equilibra el sistema nervioso.

Induce energía a nivel cerebral.

Elimina la ansiedad.

Fortalece la voluntad.

Determinación y decisión, dando mayor confianza y seguridad en sí mismo.

Aumenta la memoria.

Desarrolla el poder de concentración y facultades psíquicas.

Conduce a la meditación.

Consejos prácticos

Completa quietud corporal y relajación de los ojos.

No crear tensiones en la mente.

Utilizar la imaginación creativa.

Si el objeto visualizado se desplaza, intentar colocarlo y estabilizarlo en el punto entre las dos cejas.

Ishta Devata (Símbolo psíquico)

Ishta Devata o símbolo psíquico (ishta: elección; devata: divinidad, objeto de fijación) es el objeto elegido de concentración y meditación en el que la mente se centra y moldea, unificándose y evitando caer en el sueño o en la inconsciencia.

El símbolo psíquico permite mantener una conciencia constante, potenciando la concentración y dejando emerger de los planos subconscientes infinidad de impresiones de la propia personalidad (visiones, inhibiciones, complejos, represiones…) que se irán liberando y diluyendo con la consiguiente purificación y armonización mental. Al mismo tiempo que se manifiesta todo este tipo de procesos no se debe perder la conciencia del símbolo.

Gran número de sistemas filosóficos y místicos proclaman su importancia en las prácticas meditativas.

Existe un gran número de símbolos psíquicos que se usan como puntos de concentración, a saber: la respiración, un pasaje psíquico, un mantra, una flor, un santo, un chakra o cualquier otra cosa, ya que todos conducen al mismo objetivo. No obstante, algunos símbolos se han venido utilizando espiritualmente durante tanto tiempo, cientos, miles de años, que han quedado impresos en el inconsciente colectivo, invistiéndose de un gran poder para producir cambios en el propio nivel de conciencia. Entre ellos: el mantra y símbolo del OM (sonido cósmico), el huevo de oro (la esencia), la cruz (símbolo redentor), la flor de loto (expansión del alma), Cristo, Buda, Krishna, Shiva lingam (falo representando la conciencia pura).

Lo importante al elegir un símbolo es que esté de acuerdo con la propia naturaleza y que, con él, uno pueda identificarse espontáneamente. El símbolo debe cautivar de tal manera que la atención tenga lugar sin demasiado esfuerzo. Una vez elegido, recibido, o manifestado de manera espontánea, no debe cambiarse.

En las prácticas preliminares el símbolo puede ser un objeto externo, pero a medida que la percepción se afina y se hace más sutil deberá visualizarse interiormente, lo que derivará en estados más profundos. Además de esto, cabe señalar que hay dos tipos de prácticas, dependiendo de la naturaleza del objeto de fijación:

Sahara, objeto con forma, como pueden ser la respiración, una flor, un pasaje psíquico, un chakra, un mantra, cualquier objeto de los ya definidos que pueda verse ya sea externa o internamente.

Nirakara, el objeto focal no tiene forma determinada. Trata de crear identificación con conceptos abstractos tales como: la eternidad, lo infinito, la conciencia pura, el Ser; lo que sólo tendrá lugar cuando la percepción sea muy sutil.

Al principio se hace obvia una práctica intensa de Sahara para purificar y agudizar la mente, desarrollando niveles de comprensión que harán, de manera espontánea, la identificación con lo no manifiesto, Nirakara.

Cuando puede mantenerse una conciencia constante del símbolo durante unos minutos, sin interferencias, se tendrá acceso al estado de meditación, conciencia ilimitada más allá del tiempo y del espacio. Extracto del texto del Gheranda Samhita capítulo 6:
6 : 1 – Gheranda dijo: “Dhyana es de tres clases: sthūla, sūk ṣ ma y jyoti ṣ ”. Cuando se contempla una forma concreta, como el guru o el i ṣṭ adevatā, se llama sthūla. Cuando se contempla a Brahma o prak ṛ ticomo una masa luminosa, se denomina jyoti ṣ . Cuando se cont empla a Brahma como bindu y a ku ṇḍ alinī, se denomina sūk ṣ ma.

Sthūladhyāna
6:2-8 – Con los ojos cerrados, imaginar que hay un mar de néctar dentro del corazón y en medio de éste mar hay una isla de piedras preciosas, cuyas arenas están formadas de diamantes y rubíes pulverizados. Por todas partes se observan árboles kadamba, llenos de fragantes flores; cerca de éstos árboles, como en un terraplén, se observa una fila de árboles en flor, tales como mālati, mallikā, jātī, kesara, champaka, pārijāta y padma, ex tendiendo su fragancia por todos lados. El yogui debe imaginar que en medio de este jardín se levanta un hermoso árbol kalpa, con cuatro ramas que representan los cuatro vedas, lleno de flores y de frutos. Allí revolotean los insectos y cantan los cuclillo s. Bajo el árbol, el yogui debe imaginar una rica plataforma de piedras preciosas y sobre ella un fastuoso trono de joyas incrustadas, y que sobre ese trono se sienta su i ṣṭ adevatā, tal como le ha enseñado su guru. Se debe contemplar exactamente esa forma con los adornos y el vehículo de la deidad. La contemplación continuada de esta manera es sthūladhyāna.
6:9-11 – Otra técnica es la siguiente: el yogui debe imaginar que en el pericarpio del gran loto de los mil pétalos (sahasrara chakra) hay un loto más pe queño, de doce pétalos, de color blanco y muy luminoso, con doce letras bīja, denominadas ha, sa, ksha, ma lam, vam, ram, yam, ham, sam, kham, prem. En el pericarpio de este loto menor hay tres líneas que forman un triángulo (a, ka, tha), con tres ángulos denominados ha, la, ksha. En medio de éste triángulo está el pra ṇ ava “om”.
6 : 12 – A continuación, contemplar dentro de éste el lugar donde residen nāda y bindu. En este sitio hay dos cisnes y un par de sandalias de madera.
6 : 13- 14 – Después debe contemplars e al gurudeva, con tres brazos y tres ojos, vestido con ropas blancas y puras, ungido con pasta blanca de sándalo y cubierto de guirnaldas de flores blancas. A la izquierda de la deidad está Shakti, de color rojo sangre. Contemplando de éste modo al guru, se logra sthūladhyāna.

Jyoti ṣ dhyāna
6 : 15 – Gheranda dijo: “te he mostrado sthūladhyāna. Escucha ahora la contemplación de la luz por medio de la cual el yogui alcanza el éxito y conoce su auténtica naturaleza”.
6 : 16 – En muladhara está ku ṇḍ alinī, en forma d e serpiente. El jīvatman reside allí como la llama de una lámpara. Debes contemplar esta llama como el Brahma luminoso. Esto se denomina tejodhyāna o jyoti ṣ dhyāna.
6 : 17 – Otra técnica es la siguiente: el yogui debe contemplar la luz del “om”, como una llama en medio de las cejas, sobre el manas. Éste es otro método para contemplar la luz.

Sukshmadhyāna
6 : 18-19 – ¡ Oh Cha ṇḍ a!, has escuchado ya la técnica de tejodhyāna. Escucha ahora sūk ṣ madhyāna. Cuando por una gran suerte se despierta ku ṇḍ alinī, se reúne con atmam y abandona el cuerpo físico a través de las puertas de los ojos, se regocija marchando por el camino real (cuerpo sutil o suk ṣ masarīra). Pero no puede verse debido a su sutileza y a su enorme movilidad.
6 : 20 – Sin embargo, el yogui logra su objetivo r ealizando sambhavīmudra, es decir, mirando fijamente el espacio sin pestañear (entonces, podrá ver el sūk ṣ maśarīra). Esto se denomina sūk ṣ madhyāna, difícil de lograr incluso para los mismos devas, pues constituye un gran misterio
6 : 21 – Jyoti ṣ dhyāna es cien veces superior a sthūladhyāna; pero sūk ṣ madhyāna es cien mil veces superior a jyoti ṣ dhyāna.
6 : 22 – ¡Oh Cha ṇḍ a!, de esta forma te he explicado Dhyana Yoga, un conocimiento muy valioso pues por medio de él se logra conocer la auténtica naturaleza del ser. Es por esto precisamente que se exalta Dhyana.

Yantra y Mandala

Práctica esencialmente tántrica que consiste en la fijación o visualización de ciertas figuras geométricas o yantras, o concepciones pictóricas o manda- las, que por su configuración e interpretación constituyen arquetipos que operan una transformación en las estructuras mentales.

Un yantra se compone de una combinación de formas geométricas básicas: punto, círculo triángulo y cuadrado, siendo este último el substrato donde se asienta el yantra. La fijación de un yantra se localiza en el punto central o bindu. Es la representación matemática-abstracta de la visión interior.

El más importante de los yantras es el Shri-Yantra. Consiste en una combinación de cinco triángulos apuntando hacia abajo (lo femenino) y otros cuatro hacia arriba (lo masculino), que se entrecruzan unos con otros (símbolo de unión), todo esto dispuesto entorno a un punto central o bindu (la creación). Este conjunto se encuentra inscrito dentro de un loto de ocho pétalos, situado a su vez en el interior de un segundo loto de dieciséis pétalos. Rodeándolos hay un triple círculo y por encima un triple cuadrado (la Tierra), con cuatro puertas que dan hacia los cuatro puntos cardinales.

A partir del shri-Yantra se crean infinidad de yantras, pero generalmente de composiciones más sencillas. El principio de un mandala es que se sitúa dentro de un círculo, de una envolvente circular donde residen diversas formas o símbolos, representaciones pictóricas de una visión interior. Del mandala nace el simbólico arte de la iconografía.

Dada la complejidad de los símbolos que incluyen el yantra y el mandala, la amplitud de su interpretación en distintos planos, así como los métodos específicos que se utilizan, es necesario haber sido iniciado en esta práctica, lo que no es fácil para un occidental. Uno y otro, debido a su poder inherente, influencian la creatividad e intuición, aunque su verdadero objetivo es el acceso a la experiencia espiritual.

Mantra

La palabra mantra significa sonido revelado’, sonido o conjunto de sonidos que se revelan espontáneamente y cuya vibración sonora y frecuencia crean cambios en la substancia mental y en la naturaleza psíquica del individuo. Como palabra sánscrita se compone de dos raíces: man que significa reflexión y tra que quiere decir liberación, «Liberación a través de la reflexión». En este contexto la palabra liberación no tiene un sentido filosófico, ni místico, sino la facultad de la mente de poder liberarse de los sentidos que la limitan. Cuando la mente se independiza de los órganos sensoriales se vuelve poderosa, desarrollando una percepción mucho más clara y exacta.

La fuerza y el poder del mantra no reside en su significado sino en las vibraciones sonoras que se generan cuando se pronuncia oralmente o cuando se evoca adoptando una forma mental. Por ello no debe emplearse la traducción, ya que ella altera su sonido.

El mantra está compuesto por una bija mantra o semilla y una imagen o deidad que le da forma. Semilla y forma constituyen básicamente el mantra. Además, cada mantra tiene su color, su elemento y su forma de recitación.

El mantra trae consigo un estado de resonancia entre el individuo y su ser interno. Proporciona fuerza y conocimiento y desarrolla estados profundos de conciencia. El mantra viene dado por el gurú o maestro espiritual, o bien por revelación. Una vez obtenido no debe cambiarse y, además, siendo personal, hay que mantenerlo en secreto, lo que le confiere más poder.

Un mantra tiene el poder:

De quien lo da; vale lo que vale el que lo da, siendo una transmisión de su nivel de conciencia. Unos maestros otorgan a sus discípulos su propio mantra, y otros proponen mantras adaptados a cada uno.

De su naturaleza propia, sólo tiene la fuerza propia; son símbolos arquetípicos relacionados con aspectos particulares del ser humano que despiertan las energías latentes y las concentran.

De lo que se hace de él, o sea de las repeticiones que se practican y de la confianza que en él se deposita. Su potencia aumenta en función de las numerosas veces que se recite.

La causa de los disturbios mentales radica en el egoísmo; superarlo es necesario porque engendra ansiedad, lo que a su vez genera incapacidad. La mejor manera para superarlo es practicar el desapego (vairagya) que consiste en actuar sin ataduras. Esto conduce al verdadero amor, amor sin devolución, y el mantra crea un estado de disponibilidad hacia este gran y único sentimiento.

El mantra puede utilizarse de varias maneras: sincronizado con el mala (japa), con la respiración y pasajes psíquicos (ajapa japa), concentrándose en distintos puntos o zonas (bhrumadhya, nasikagra, kshetrams, chakras…), siendo un medio eficaz de autocuración y autorealización.

Japa

La repetición del mantra se conoce como japa. Japa significa rotar. Rotación continuada de la conciencia centrada en el mantra. Es el método más utilizado, fácil y seguro para inducir pratyahara (desconexión de los sentidos), calmar y purificar la mente y acceder eventualmente al estado de meditación. El objetivo es despertar la conciencia psíquica.
Esquema metodológico

Repetición del mantra.

Utilización del mala.

1- Repetición del mantra. Tomar conciencia del mantra, ya sea el mantra personal, si se tiene es lo más aconsejado, o en su defecto el mantra universal Om. Debe pronunciarse correctamente. La repetición no se hará ni demasiado rápida ni demasiado despacio. No creará tensión mental, para ello no hay que intentar concentrarse. No es una concentración como tal sino una repetición relajada, similar a un proceso natural que emana del interior en el que la mente adopta el papel de observador imparcial de dicho proceso espontáneo. El mantra debe actuar en todo momento como punto de referencia de la conciencia. Formas de japa. Existen varias formas de repetir el mantra: oral o audible (vaikhari), creación de vibraciones sonoras, en voz alta; forma a experimentar por principiantes y personas con una mente con tendencia a la dispersión. En susurro (upanshu), los labios se mueven, pero no se crea ningún sonido externo, sólo es oído por el practicante; es una manera intermedia que conduce a la siguiente. Mental (manasik), los labios no se mueven y no se emite sonido; es la forma más sutil y poderosa y la practican quienes han conseguido calmar y estabilizar la mente.

2- Utilización del mala. Para la práctica de japa se utiliza un mala, especie de rosario de 108 cuentas y una adicional que destaca llamada sumeru, desde la que se empieza a pasar cuentas en un sentido, y al llegar a ella, sin sobrepasarla, se invierte el orden de rotación. Para sostener y rotar el mala hacer uso de los siguientes dedos de la mano derecha: el pulgar, el del corazón y el anular. El mala se sostiene dentro de la unión de los dedos pulgar y anular, descansando en la pequeña ranura que forman. El dedo del corazón sirve para rotar las cuentas, una tras otra, hacia la palma de la mano (ver foto). La mano derecha se coloca a la altura del corazón apoyando el antebrazo en el costado, o bien sobre la rodilla.

El mala facilita la conciencia del mantra e impide caer en la inconsciencia ya que al llegar a la cuenta sumeru, siendo diferente de las demás, nos recuerda que hay que invertir el sentido y uno se hace de nuevo consciente de la práctica.

La repetición del mantra y la rotación del mala contribuyen a una espontánea introversión. Durante la práctica de japa, unas veces aparecerán pensamientos, que siempre deberán observarse de manera imparcial (ver apartado 2 de antar mouna), lo que permitirá liberarse de ellos purificando la mente (chitta shuddhi). Otras veces, la conciencia del mantra será más clara e intensa, impresionando con más fuerza la estructura psíquica de la mente. De esta manera tendrá lugar una conciencia alternativa de pensamientos por un lado y concentración por otro, fluctuaciones y unificación en el mantra. Este es el proceso a seguir en japa.

Practicar, en general, 2 o 3 veces al día, 10 minutos cada vez, recordando que la regularidad es más importante que la cantidad y la calidad.
Efectos

Relaja el sistema nervioso.

Elimina la ansiedad y la fatiga.

Libera tensiones y bloqueos.

Calma y armoniza la mente.

Induce a la concentración y a la meditación.

Consejos prácticos

El mantra debe pronunciarse correcta y rítmicamente.

Sincronizar la repetición del mantra y el movimiento del mala, pasando una cuenta a cada repetición.

No tratar de concentrarse, repetir el mantra relajadamente.

Si la mente se distrae aumentar el ritmo de la repetición.

Cuando surjan pensamientos, imágenes u otros procesos mentales, observarlos como testigo pasivo, continuando la repetición del mantra.

Ajapa Japa

Ajapa Japa consiste en la repetición del mantra, Japa, con la respiración, hasta que dicha repetición se vuelve espontánea, ajapa, sin esfuerzo consciente. El mantra característico y tradicional de esta práctica es el so-ham, que es el sonido natural de la respiración, so es el aliento inspiratorio y ham el espiratorio. Soh significa El, Eso, lo supremo; Aham define al yo, el alma individual. Es el constante recordatorio a sí mismo que «Yo soy Eso». También puede emplearse el mantra universal Om, o en caso de tenerlo, el mantra personal; en ambos casos, tanto al inspirar como al espirar se evoca el Om o dicho mantra personal.

Ajapa Japa es una combinación de pranayama y dharana cuyo objetivo es el acceso a dhyana, la meditación. Esta técnica conduce a una fácil apertura del subconsciente, facilitando la eclosión de deseos ocultos, temores y complejos que, al ser observados en actitud pasiva, imparcialmente, liberarán la mente de tensiones que son el origen de numerosas enfermedades físicas y psíquicas. Por otra parte, desarrolla una gran concentración.
Esquema metodológico

1. Conciencia de la respiración. La respiración se manifiesta en sus cuatro dimensiones en las prácticas de meditación, a saber: natural, profunda, relajada y suspendida. Al principio percibir Va respiración natural, sin influenciarla. Después ir profundizándola de manera que vaya alargándose, siempre de manera confortable, basta acceder a la respiración relajada, convirtiéndose así en ujjayi pranayama o respiración psíquica, que es la que adoptaremos en ajapa japa.

2. Conciencia pránica, pasaje psíquico. Aplicar la respiración relajada en ujjayi, dirigiéndola hacia arriba y hacia abajo según los diferentes pasajes psíquicos elegidos. Junto a la respiración sentir el prana o energía vital fluyendo por el pasaje psíquico. Durante la inspiración percibir e\ prana ascendiendo de abajo Hacia arriba y al espirar de arriba hacia abajo. Al principio deberá utilizarse la imaginación, pero más tarde el pasaje pránico será una realidad definida.

3. Aplicación del mantra so-ham. Junto a la respiración y al ascenso y descenso de la conciencia pránica evocar el mantra so-ham. "so" afiliado a la inspiración adquiere la forma mental soooooo... y el mantra "ham" que tiene lugar al espirar adquiere la forma mental hammmm...

Práctica

En esta práctica la respiración y el flujo pránico deben percibirse en Sushumna nadi, siendo su sede física la columna vertebral, pasaje psíquico desde Muladhara chakra (punta coxígea) a Ajna chakra (centro de la cabeza), atravesando los chakras intermedios, Svadhisthana, Manipura, Anahata y Vishuddha.

Fase I. En postura de meditación aplicar Khechari mudra y tomar conciencia de la respiración en ujjayi.

Durante la inspiración el prana asciende desde Muladhara a Ajna y al espirar el prana desciende desde Ajna a Muladhara. Tanto en Muladhara como en Ajna breve pausa respiratoria, centrándose en ellos.

Unir el mantra sooooo al prana ascendente y el mantra hammmm al prana descendente. Las vibraciones de cada mantra atraviesan todos los chakras a su paso por la columna vertebral. So y ham se perciben separados, so, ham, so, ham, so, ham,…

Fase II. En esta fase hay continuidad entre la inspiración y la espiración, y breve pausa entre la espiración y la inspiración. El mantra adopta la forma so-ham, so-ham, so-ham,…

Fase III. Etapa que empieza al espirar con el mantra ham seguido de la inspiración con el mantra so. Breve pausa entre la inspiración y la espiración. El mantra toma la forma ham-so, ham-so, ham-so,…

Fase IV. Continuidad entre la inspiración, la espiración y la inspiración. No hay pausas y el mantra es una sucesión de so-ham-so-ham-so- ham…

Forma avanzada. Similar al Ajapa japa intermedio, sólo se diferencia en que la respiración es más lenta y que el pasaje psíquico se alarga hasta Sahasrara (cima de la cabeza). El mantra sooooo vibrará de Muladhara a Sahasrara y el mantra hammmm de Sahasrara a Muladhara.

Practicar todas las fases expuestas en la forma intermedia.
Influencia del mantra so-ham y ham-so en la mente
Cuando se repite el mantra so-ham relacionamos el sonido so con lo consciente y el sonido ham con el inconsciente. Estos movimientos, consciencia e inconsciencia se van situando y dando expresión al subconsciente. Al ascender el mantra so, desarrollamos nuestro consciente y reducimos nuestro inconsciente, y cuando es ham el que comienza la mente inconsciente empieza a subir y se reduce nuestro consciente. La repetición del mantra so-ham produce extroversión y la repetición del ham-so genera introversión.

La repetición de so-ham y ham-so cambia el ritmo de conciencia y este cambio tiene efecto sobre el subconsciente. Cuando este efecto aparece entonces cambia de nuevo a la posición original. Su finalidad es equilibrar la mente.
Efectos de Ajapa japa

Elimina tensiones, conflictos y bloqueos.

Calma y equilibra la mente haciéndola más fértil y receptiva.

Disuelve los samskaras o impresiones psíquicas.

Reduce el karma.

Estimula los centros energéticos, equilibrando y aumentando el potencial psicofísico.

El sonido en Ujjayi debe ser continuo y uniforme.

El pasaje psíquico hay que imaginarlo (al principio) o visualizarlo como una corriente sutil de prana (partículas chispeantes o rayos de luz) que asciende y desciende con relación a la respiración.

Completa unión del mantra con el movimiento pránico. Sentir las vibraciones del so conforme el prana asciende al inspirar y las vibraciones del ham con el descenso del prana al espirar.

Conciencia de que se es consciente de todo el proceso: respiración, conciencia pránica y mantra. Cuanto más se controle y mantenga el proceso, más positiva será la experiencia.

Prana Vidya

Prana vidya o conocimiento de la energía (prana: energía, fuerza vital; vidya: conocimiento), es una sadhana completa por sí misma. El propósito de prana vidya es despertar prana, hacerlo consciente mediante la visualización y poder manejarlo y controlarlo por el efecto de la concentración y la voluntad.

Por una parte, prana vidya toma conciencia de prana y lo distribuye y transporta a cada zona del cuerpo, sirviendo de autocuración psíquica o curación hacia otros, y por otra, visualizando el flujo pránico, la conciencia se desarrolla y es capaz de percibir y obtener conocimiento de la naturaleza pránica y concentrándose en ella, expansionarse para así acceder a la experiencia espiritual.
Esquema metodológico
Fase previa

Conciencia progresiva de prana.

Fases esenciales

Elevación y almacenamiento de prana en Ajna.

Distribución de prana desde Ajna.

Fase final

Disolución y despertar de prana. Devolución.

Fase previa

Conciencia progresiva de prana. Tratar de desarrollar la conciencia de prana en el interior del cuerpo, utilizando diferentes recorridos: desde el ombligo a la garganta; por la columna vertebral, Sushumna, desde Muladhara hasta Ajna y desde Ajna a Muladhara; por Píngala nadi, en sinusoide desde Muladhara hasta Ajna y de Ajna a Muladhara. Visualizar prana como una corriente sutil formada de partículas chispeantes doradas o blancas, o rayos de luz, desplazándose por dichas zonas corporales.

Fases esenciales

Elevación y almacenamiento de prana en Ajna. En prana vidya el centro de mando se localiza en Ajna chakra; prana debe elevarse y acumularse en él para su posterior distribución.

Conocido y sensibilizado el trayecto de Pingala nadi, emplearlo para elevar prana desde Muladhara hasta Ajna chakra de la siguiente manera: inspirando en ujjayi, elevar prana, en sinusoide, desde Muladhara, por la derecha hasta Svadhisthana, por la izquierda hasta Manipura, de nuevo por la derecha hasta Anahata, por la izquierda hasta Vishuddha y finalizar por la derecha hasta Ajna. Breve pausa. Después espirar en ujjayi, descendiendo en línea recta por Sushumna nadi, hasta Muladhara.

La energía se succiona desde Muladhara hasta Ajna y después la conciencia desciende para continuar elevando prana. Al principio repetir 49 ciclos. Con la práctica empezará a sentirse el movimiento pránico que despertando en Muladhara irá ascendiendo hasta Ajna chakra. Entonces ya no será necesario contar.

Distribución de prana desde Ajna chakra. Esto comporta varios apartados referidos al cuerpo psíquico:

Expansión y relajación. El cuerpo psíquico se expande al inspirar y se relaja al espirar. Desde Ajna, al inspirar en ujjayi, prana se distribuye a todo el cuerpo psíquico y tiene lugar la expansión. Al espirar prana se retira, vuelve a Ajna, y el cuerpo se relaja. Centrarse sobre todo en el movimiento pránico que expansiona y relaja el cuerpo sutil, siendo indiferente al proceso respiratorio que pasará a ser automático.

Expansión y contracción. De la misma manera que en el caso anterior, al inspirar, expansión durante la distribución de prana, pero esta vez, al espirar y retirar prana, tendrá lugar contracción y no relajación. La contracción opera calmando la agitación de la mente y concentrándola; la expansión eliminando su pereza y debilidad.

Distribución interna de prana. En este caso, primero la expansión- relajación y después la expansión-contracción va a tener lugar en diferentes partes del cuerpo: brazo derecho, brazo izquierdo, pierna derecha, pierna izquierda, lado derecho del pecho, lado izquierdo del pecho, cabeza (zona cerebral). Enviar prana desde Ajna, al inspirar, al brazo derecho. Seguir el itinerario: lado derecho de la cara, hombro derecho, brazo, antebrazo, mano y dedos. Los rayos de luz impregnan todo el brazo teniendo lugar la expansión. Al retirar prana a Ajna, al espirar, tiene lugar la relajación. Conciencia de la expansión y relajación del brazo derecho. Aplicar a las restantes zonas enunciadas. Para suministrar y retirar prana a las piernas desplazarse paralelamente a la columna vertebral. Finalizada esta secuencia repetir, esta vez, con expansión y contracción.

Distribución externa de prana. El prana puede extenderse en todas direcciones, incluso más allá de las fronteras corporales. Visualizar los rayos luminosos de prana saliendo de Ajna y extendiéndose en todas direcciones.

Fase final

Disolución y despertar. Devolución. Enviar prana directamente a la totalidad del cuerpo. Después devolverlo a Ajna. Ahora no hay ni expansión, ni contracción. Entonces puede tener lugar espontáneamente el movimiento de prana. Visión de rayos o chispas de luz desde Ajna hacia todo el cuerpo y vuelta de dichas partículas luminosas a Ajna.

En esta fase se trata de disolver el cuerpo psíquico y consiguientemente tener una visión espontánea de prana.

Consiste en tomar conciencia del pulgar de la mano derecha o del dedo gordo del pie (la disolución puede empezar por uno u otro) y obtener una imagen clara. Enviar prana e imaginar que, por la acción de éste, el dedo se va gradualmente fundiendo hasta llegar a disolverse; es un sensación muy intensa y particular. Esta sensación de fundido o disolución debe extenderse a todo el cuerpo, pudiendo en cualquier momento del proceso tener lugar el despertar de prana en forma de cuerpo luminoso.

Después para finalizar la práctica, todo el prana vuelve a Ajna y debe descender a Muladhara, en sinusoide, en forma inversa al ascenso. Asegurar una total conciencia externa, mental, sensorial y corporal, antes de moverse.

Practicar gradualmente consolidando cada una de las fases.
Utilización curativa
Cuando Prana vidya se utiliza como terapia o curación psíquica, el prana puede distribuirse desde Ajna a todo el cuerpo, a una zona específica, o bien a la mano derecha para transferirlo al cuerpo de otra persona. Un conocimiento detallado del cuerpo y su funcionamiento, así como del movimiento pránico, será necesario para tener éxito dentro de la curación psíquica. La conciencia y la visualización activan el poder de la energía y ésta a su vez está dirigida por la voluntad hacia la zona u órgano específico que debe sanar.
Efectos

Vitaliza el sistema nervioso.

Calma la mente.

Efectos curativos en órganos afectados.

Estimula la energía vital.

Desarrolla la concentración e induce a la meditación.

Consejos prácticos

Completa inmovilidad corporal.

Imaginar prana en forma de rayos de luz.

Conciencia constante y control del movimiento de prana.

Sincronizar inspiración, distribución de prana y expansión, y espiración retirada de prana y relajación o contracción.

Aum-Om. Vocablo universal

Vamos a estudiar el vocablo AUM, dedicándonos más a su aplicación práctica en el campo físico y mental, que a su concepto filosófico.

Se considera como el sonido primordial, la vibración primordial a partir de la cual el universo emerge, el Ser Supremo manifestado como sonido. Su repetición oral o mental confiere al practicante una gran fuerza interior.

En las reglas fonéticas de Sánscrito AU suena O. Por ello AUM se pronuncia OM. Dicha pronunciación puede ser oral, en voz alta o en forma de susurro, o bien mentalmente evocando en silencio la vibración del OM, siendo esta última por su sutilidad la de mayores efectos.

La letra A representa lo trascendente. La U es el elemento de conexión entre los dos extremos, mantienen la relación. La M es el yo, el individuo, el que recita. El objetivo principal, como casi todas las prácticas yóguicas, es el de unificar la mente.
Práctica

Como técnica de concentración que es (en el sonido), adoptar una postura sentada estable, columna vertebral recta.

Una vez establecida la posición, tomar conciencia de la respiración.

Inspirar lenta y profundamente..., y al espirar, entreabriendo la boca, vocalizando bien, emitir el sonido O..., fuerte, claro y prolongado uniformemente. Hacia el final de la espiración la boca se va cerrando progresivamente transformándose en el sonido nasal M.., que es breve. Ir disminuyendo su intensidad y afinándolo para que la mente se absorba en el silencio.

OOOOOO... MMM

Un aspecto importante del OM es el instante de silencio después de cada recitación. Representaría el cuarto componente.

Este vacío forma parte integrante del OM y expresa todo lo que el lenguaje humano, demasiado limitado, es incapaz de formular. Evoca las cualidades divinas que las palabras no son capaces de manifestar. «Cuando las palabras pierden su sentido, sólo el silencio guarda su significación, de modo que uno se abandona a él».

De nuevo inspirar y al espirar repetir la pronunciación. Practicar varios ciclos.

La O crea vibraciones a nivel torácico y la M a nivel cerebral. El sonido asciende desde el plano físico, creando silencio en la mente hasta el plano espiritual.

La práctica del OM mental consiste en evocar el sonido durante la espiración. Concentración en la zona frontal.

Comenzar practicándolo oralmente, para después emitirlo mentalmente. Sentir la vibración del OM ocupando todo el campo de la conciencia.

Empleo del OM

El Om se utiliza durante la respiración, al inspirar y al espirar, centrando la atención en el recorrido de diferentes pasajes psíquicos con el propósito de purificación (shuddhi), o haciéndolo pulsar en diversos puntos o chakras.

Como práctica de espiración profunda, en cuyo caso se trata de alargar al máximo el sonido hasta que por falta de aire el OM cesa, obteniéndose una completa evacuación pulmonar. Para ello, al final, tras la retracción abdominal y el cierre costal, la cabeza declina hacia delante completando el proceso. Al mismo tiempo que se va expulsando el residuo pulmonar, vaciar la mente de todo su contenido psíquico.

Como proceso curativo dirigido a áreas u órganos afectados.

Momento propicio
Al empezar la sesión de Yoga, ya que facilita la interiorización y crea un estado de disponibilidad. Asimismo, al finalizarla, como una forma de dar gracias.

De todas maneras, dados sus efectos beneficiosos, cualquier instante es bueno para practicarlo, sea oral o mentalmente.
Efectos

Regula y amplía la respiración.

Estimulación de las estructuras pulmonares dada la vibración torácica durante la emisión de la O.

Activa las funciones cerebrales por medio de las vibraciones que produce el sonido M.

Elimina la ansiedad. Calma la mente inhibiendo todo proceso de pensamiento. Desarrolla el equilibrio psíquico.

Crea tales vibraciones, que allá donde se pronuncia se respira un ambiente de paz y bienestar.

Despierta las fuerzas latentes del individuo y, abatiendo los muros del ego, lo hace consciente de su verdadera naturaleza.

El sonido OM se conoce también por Pranava, lo que infunde vida por medio de Prana (energía).